• Marcela Lozano

La necesidad olvidada de la mujer en parto

Actualizado: 29 de ago de 2019



Hoy me atrevo a decir que uno de los factores que explican las altas tasas de cesáreas de nuestro país es la incomprensión, por parte de nuestra sociedad, de las necesidades básicas de una mujer que va a dar a luz. Esto sumado con una gran cantidad de mitos que pasan de boca en boca sin ser puestos en tela de juicio: “nunca más vas a sentir placer sexual, tu vagina será demasiado amplia”, “tu bebé va a quedar con la cabeza ovalada y puntiaguda”, “el parto natural es sentir un dolor innecesario” ¡Mentiras! ¡Mentiras! ¡Mentiras! ¿Hasta cuándo vamos a seguir permeando el momento mas sagrado de la humanidad con nuestras ideas injustificadas? Necesitamos volver a pensar en el mundo de la mujer en parto, educar respecto al parto y también exigir condiciones favorables para este momento. Para este artículo decidí basarme en la postura de los fisiólogos, aquellos científicos que estudian las funciones corporales, para así tener una visión transcultural y poder discutir sobre necesidades universales de la mujer que da a luz.

Antes de analizar los planteamientos de los fisiólogos me gustaría empezar haciendo esta aclaración: todo ser humano tiene básicamente tres cerebros. El primero: el cerebro primitivo, aquella parte de nuestro cerebro que compartimos con otras especies y que nos permite procesos básicos de supervivencia como el deseo sexual, la búsqueda de alimento y la respuesta de lucha-huida. El segundo: el cerebro emocional o sistema límbico y el tercero: la neocorteza que representa la mente que piensa, la mente racional que analiza, juzga y discierne. ¿Qué dicen los fisiólogos modernos sobre la mujer en trabajo de parto? El análisis de los fisiólogos señala que la parte más activa de una mujer durante su trabajo de parto es su cerebro primitivo. Son el hipotálamo y la glándula hipófisis las estructuras primitivas que se encargan de segregar todas las hormonas implicadas en el parto.

Entonces, si existe un circuito tan antiguo y perfectamente alineado para el parto ¿por qué los partos se han vuelto tan difíciles? Hoy te doy una respuesta: el cerebro nuevo, la neocorteza, está liderando los trabajos de parto: ¡error garrafal! Resulta que la neocorteza logra inhibir el cerebro primitivo y el problema es que este cerebro nuevo está muy desarrollado en el ser humano ¿Qué podemos hacer ante esta realidad? Necesitamos recordar la naturaleza de una mujer en parto y respetar el proceso natural que necesita vivir para traer a su bebé al mundo. Toda persona que haya visto una mujer en trabajo de parto, sin medicamentos, sabe que llega un momento en el que se desconecta del mundo y empieza un viaje profundo hacia su interior. Es en este momento en el que se atreve a hacer aquello que nunca haría en su vida cotidiana: adopta posturas inesperadas, emite sonidos jamás emitidos…todo esto gracias a que el funcionamiento de la neocorteza ha disminuido y su mujer primitiva está liderando el parto. “La reducción de la actividad del neocórtex es el aspecto más importante de la fisiología del parto” Michel Odent. Siendo así ¿cuál es la necesidad olvidada de la mujer en parto?

¡NUNCA ESTIMULES EL NEOCORTEX (LA MENTE PENSANTE) DE UNA MUJER EN TRABAJO DE PARTO!

Vamos entonces a revisar algunos factores que estimulan la neocorteza para poder evitarlos tanto como sea posible:

  • El lenguaje: cuando le hablamos a una mujer en trabajo de parto y ella necesita pensar para respondernos activamos su neocorteza. Así por ejemplo, me ha pasado acompañando partos que entra la enfermera, el esposo o el doctor a preguntarle a la mamá donde está un examen X. Inevitablemente sacan a esta mamá de su vivencia corporal, activan su neoctoreza y se frena el trabajo de parto. El lenguaje debe ser utilizado con cautela, no hacer preguntas concretas, emplearlo con mucha sutileza, frases como: una contracción a la vez, pueden ser de ayuda…pero, si la mamá está en silencio, respeta su silencio, ella lo necesita.

  • La luz tiende también a estimular la neocorteza. Creo que falta aun tiempo para que algunos médicos den prioridad a este punto durante el trabajo de parto. Mientras tanto, cierra tus ojos. Es muy interesante observar cómo las mujeres buscan la oscuridad y la privacidad de manera natural adoptando ciertas posturas, por ejemplo, poniéndose en cuatro y agachando su cabeza.

  • Sentirse observado: está claro que el ser humano se siente diferente cuando se siente observado. Pensemos por un instante en cómo los mamíferos no humanos con neocortezas no tan desarrolladas, buscan de manera instintiva no sentirse observados durante sus trabajos de parto. Así por ejemplo, las criaturas diurnas como los caballos suelen dar a luz en las noches y las nocturnas como los ratones, en el día. Las cabras salvajes buscan los lugares más remotos y las chimpancés se separan del grupo. Por esto, los médicos conscientes de esta necesidad suelen hacerse detrás de la mujer o dejar la sala sola durante largos periodos de tiempo. Se torna más interesante aun este punto cuando lo extrapolamos a los instrumentos: cualquier aparato que haga a una mujer sentirse observada también perjudica el trabajo de parto. Aquí incluimos cámaras, celulares e incluso el monitoreo fetal. Ojo: el monitoreo es necesario pero según la OMS no debería ser constante y hay muchas razones que justifican esta posición. “…para una mujer en trabajo de parto, el simple hecho de saber que sus funciones corporales son observadas de manera continua representa una estimulación de su neocórtex” Michel Odent.

  • Exceso de secreción hormonal de la familia de la adrenalina, estimula el neocórtex e inhibe el proceso de parto ¿por qué? Porque cuando una mujer presiente peligro por instinto tiende a frenar el parto para preservar la cría. En mis consultas siempre les presento a mis familias a Lucy, la mujer prehistórica y hablamos de qué pasaría con el parto de Lucy si llegase un tigre. Es claro: el parto se estanca hasta que Lucy se sienta segura y sepa que su cría está fuera de peligro.

¿Cómo hubiera cambiado la historia si se hubiera tenido en cuenta esta necesidad básica de la mujer que dará a luz? ¿Qué pasaría si nos hiciéramos las preguntas correctas, como por ejemplo, como bajar los niveles de adrenalina? En pocas palabras: si tenemos en cuenta esta necesidad básica, entenderíamos la afirmación ¡Necesitamos MAMIFERIZAR EL NACIMIENTO! "Hay que eliminar lo que es específicamente humano y satisfacer, en cambio, las necesidades como mamíferos” Michel Odent. Esto significa: 1. Despojemos nuestra mente de mitos sin fundamentos que nos han hecho tanto daño; 2. Emplear el lenguaje con cautela; 3. Que la mujer no se sienta observada y 4. Que la mujer se sienta segura. ¡Observemos la naturaleza y encontraremos ahí las mejores respuestas! El parto nos recuerda esa parte nuestra que compartimos con el resto de mamíferos, nos recuerda nuestro instinto, nuestro ser primitivo y eso parece no gustarnos. Sin embargo, si quieres un parto sin complicaciones: chao neocorteza, hola mujer primitiva.

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