¿Mito o realidad? 10 respuestas frente al embarazo y la niñez.

Actualizado: 24 de ago de 2019



Hoy nos unimos Mindheart y Ágatha para revisar el sistema de creencias que subyace toda la práctica como padres y educadores. Revisar, cuestionar y justificar todo lo que se dice en torno a la niñez. ¿Mito o realidad? Descúbranlo aquí:

1. ¿Una madre adoptante puede lactar?

¿Qué determina la producción de leche? La estimulación del seno producida por la succión es la que va a generar un alza en los niveles de prolactina y oxitocina. Estas son las dos hormonas que se encargan de la producción y eyección de la leche. De esta manera, una estimulación frecuente, seguida por el vaciamiento de la leche es lo que va a producir más y más leche cada vez. ¿No es necesario entonces haber estado embarazada para lactar? El embarazo ciertamente facilita la lactancia, pero los mismos cambios en el seno se pueden lograr con la estimulación del pezón: el embarazo no es indispensable para amamantar.

En el 2007 en Nueva Guinea se realizó un estudio con 27 mujeres que deseaban lactar únicamente a través de la estimulación mamaria sin haber lactado antes y sin haber estado embarazadas, de la muestra total 24 lograron una lactancia exitosa. ¡Sí es posible, una madre adoptante sí puede lactar a su bebé! ¿Cuál es el reto? Dedicación absoluta. La mujer deberá estimular el pecho con un extractor por lo menos dos meses antes de adoptar y aun así en algunos casos, cuando se adoptan bebés mayores de seis meses, se correo el riesgo de que ya hayan perdido su reflejo de succión.

2. ¿La madre lactante puede transmitir sus emociones a través de la leche?

Sabemos que la leche materna contiene la perfecta combinación de proteína, grasas y minerales que el hígado del bebé humano puede procesar, a diferencia de la leche de vaca diseñada para el ternero. Pero, además de su componente nutritivo, la leche materna es también alimento afectivo. Aunque suena casi místico el hecho de que las emociones de la madre pueden transmitirse al bebé a través de la leche, esto es real y fundamentado desde la ciencia. Los estados de ánimo están mediados por las hormonas en el cuerpo y la producción de ciertos neurotransmisores, de esta manera, en la leche sí hay sustancias como endorfina o adrenalina dependiendo de los estados internos de la madre. El bebé entonces puede generar los mismos estados emocionales de su madre al estar recibiendo todo el tiempo dicha información bioquímica a través de la leche.

3. ¿Entre más temprano entre un bebé al jardín más se puede enfermar?

La leche materna está dotada de una proteína llamada Alfa-lactalbumina que logra reforzar el sistema inmune del bebé, pero ¿cómo sucede esta transmisión de defensas a través de la leche? La naturaleza concibe que madre y bebé estén juntos la gran mayoría del tiempo, frecuentando los mismos espacios. De esa manera, la madre está en contacto con los mismos factores patógenos que el bebé y así su organismo sabe qué anticuerpos debe producir para pasarlos a su bebe a través de la leche. ¿Qué pasa entonces cuando un bebé va al jardín y es separado de su madre muy temprano? Pues el sistema inmunológico de la madre no logra advertir todas las bacterias y virus a los que el bebé está expuesto y por tanto no logra transmitirle los anticuerpos a través de la leche. De esta manera, es cierto que un bebé que pasa el tiempo en un jardín o guardería alejado de su madre tiene mayor probabilidad de contraer enfermedades.

4. ¿Existe la depresión infantil?

Hay una falsa noción de la niñez en la que creemos que los niños son solo risas y felicidad, que los niños no perciben el dolor emocional y tampoco sufren. El concepto de depresión infantil solo fue avalado por el National Institute of Mental Health hasta la década de los 70 pues antes había una gran resistencia a clasificarla. Sin embargo, ya desde 1945 el psicoanalista René Spitz había observado que los niños huérfanos durante la Segunda Guerra Mundial presentaban las características propias de una depresión.

Según la Organización Mundial de la Salud actualmente 3% de la población infantil sufre depresión, sin embargo, debido a que los niños aun no saben verbalizar sus emociones ni entienden qué les sucede muchas veces no reciben el apoyo necesario. Algunas características son las molestias físicas imprecisas (quejas somáticas), poca comunicación visual, pérdida de interés en el juego, irritabilidad y agresión, sentimientos de inferioridad o culpa, alteraciones del sueño, aislamiento social y alteraciones de apetito y peso. Es importante que no se confunda la depresión con la tristeza, un niño o adulto puede estar triste, sin necesariamente sufrir de una depresión; también es necesario aclarar que la depresión infantil debe ser diagnosticada y tratada por un especialista, sea un psicólogo o psiquiatra.

5. ¿En el momento de ir al baño sirve decirle al niño que su popó es sucio y desagradable para que evacue mas rápido?

Es interesante cuestionarnos de dónde viene la creencia de que hacer popó es vergonzoso, sucio y desagradable. El proceso de eliminación es fundamental no solo a nivel físico sino también en la psiquis del niño y debemos quitarle toda connotación peyorativa que solo dificulta el proceso. Cuando al niño se le dice que el popó es sucio y desagradable queda en su impronta una dura contradicción: eso que es sucio salió de mí, por lo tanto yo soy sucio, hay algo mal en mis entrañas. Esa creencia base dificultará el proceso de eliminación, no sorprende entonces encontrar tantos adultos con problemas digestivos y de colón, y con dificultades para desprenderse o dejar ir lo que ya no necesitan.

La psicóloga María Eugenia Pérez incluso afirma que es necesario que se le permita al niño despedirse de lo evacuado y darle las gracias, mirándolo unos minutos y diciendo: “adiós popó”. Se le debe explicar que mañana hará otro y por eso debe dejarlo ir, que es un hermoso regalo que ha hecho y que debe despedirlo pues mañana hará uno nuevo. “Cuando elogiamos su proceso y sus heces se le permite deducir al niño que es algo natural y hermoso […] le agradecemos y aplaudimos efusivamente, ya que estamos felices porque está sano porque pudo evacuar su desecho”.

6. ¿Debo hablarle a mi bebé recién nacido así él no entienda?

Algunas personas creen que es inútil hablarle a los bebés y que puede ser hasta tonto hacerlo. Que es mejor hablarles cuándo ya pueden comprender lo que se les dice. ¿Hablarle a un recién nacido es irrelevante porque no entiende aún? Completamente falso. La comunicación es fundamental desde el vientre pues el tono de voz de la madre o del padre hace que el cerebro del bebé libere oxitocina, una hormona fundamental para su sano desarrollo. La oxitocina es la hormona de la vida, presente en el orgasmo impulsando los espermatozoides a la trompa de Falopio, activando las contracciones en el parto e impulsando la leche por los conductos mamarios en la lactancia. De esta manera, la oxitocina es la hormona de la vida, informa a las células sobre el amor, la ternura, la confianza, la apertura y vitalidad. Esta misma hormona se activa en el cerebro del recién nacido cuando se registra el tono de un habla amorosa. De esta manera, aunque no haya aun una comprensión semántica, el habla sí logra reforzar el vinculo afectivo pues la oxitocina permitirá generar confianza. Adicionalmente, según Lassonde, la voz de la madre es fundamental para el desarrollo del bebé al ser la promotora del lenguaje y desarrollar las habilidad motoras involucradas en el habla.

7. ¿Los niños pueden ser adictos al dulce?

Algunos alimentos imitan la acción de los opiáceos o modulan su secreción, es decir, afectan la secreción de dopamina, serotonina y oxitocina en el cerebro. ¿Cuáles son? Azúcar, chocolate, café, leche de vaca y trigo. Su consumo excesivo sí puede afectar el organismo y generar adicción, no solo en niños sino también en adultos, pues producen opiáceos endógenos, similares al efecto del opio en el cuerpo, y envía señales de placidez, júbilo y amor. Las investigaciones científicas han descubierto que el cerebro es capaz de segregar su propio calmante o analgésico natural y en 1975 se descubrieron las conocidas endorfinas, una sustancia con características opiáceas en el cerebro que daba equilibrio motor y emocional al organismo. De esa manera, descubrieron que tenemos núcleos receptores en el cerebro especiales para esos opiáceos. Esa es la razón por la que el cuerpo humano es altamente ávido a las sustancias calmantes y el exceso de azúcar refinada sí puede generar una fuerte adicción.

8. ¿No se debe hablar de la muerte con los niños?

He conocido varias familias en las que si una mascota se muere hacen todo para que el niño no se entere, prefieren engañarlos diciéndoles que la mascota va a volver, se fue de paseo o incluso reemplazándola con otra y haciéndoles creer que es la misma. Muchas familias creen que no se debe hablar de la muerte con los niños y no se dan cuenta que prepararlos para la muerte desde muy temprana edad es el insumo que posibilitará mejores mecanismos de afrontamiento en la adultez. Engañar a un niño para que no sufra no es un recurso válido, como padres debemos decirles siempre la verdad y darle las herramientas para que experimenten y procesen su propio dolor. No les evitamos la frustración, los hacemos fuertes para superarla.

El duelo infantil sí existe y puede pasar por tres fases que son: protesta, desesperanza y ruptura. De igual manera, el entendimiento de la muerte va cambiando a lo largo de los años. Para los mas pequeños la muerte es algo reversible, a partir de los cinco años los niños ya empiezan a concebirla como algo irreversible que le sucede a todos los seres vivos menos a ellos, y ya para los nueve años los niños comprenden que ellos también morirán y es parte del proceso natural de la vida. Ante la muerte debemos hablar con honestidad, escucharlos, responder a sus preguntas tan sinceramente como nos sea posible y sobretodo facilitar la expresión de sus emociones.

9. ¿El autoestima de un niño se forma si le repito todo el tiempo lo bueno/ordenado/juicioso/lindo que es?

Esta es una verdad que tiene un matiz muy particular. Al hablar con los niños no debemos utilizar el verbo ser. Yo nunca debo decir: eres la más inteligente, eres la mas hermosa. Porque cuando alguien les diga lo contrario entonces vivirán una gran frustración y no podrán aceptarlo. “El verbo ser ejecuta sentencias sobre el autoconcepto en construcción de la infancia. Y <lo que es> ya no puede cambiarse” Mar Romera. Nuestros hijos deben saber que los amamos por lo que son y no por lo que hacen. El amor como padres o como educadores no debe tener condiciones, es invariable. “El verbo ser para calificar un estado emocional temporal, se convierte en una fuerte afirmación despectiva y crítica, que va calando y negativizando la autoimagen y el autoconcepto del niño” Maria Eugenia Pérez. ¿Cómo comunicarnos entonces? Cambiando ¡Eres un desordenado! por ¡Esto está desordenado!; ¡Eres mentirosa! por ¡Lo que dices no es verdad!; ¡Eres preciosa! por ¡Hoy estás preciosa! o ¡para mí tú eres la más preciosa!; ¡Eres el más listo! por ¡Qué bien te salieron los problemas hoy!

10. ¿Si mi bebé no gatea o no camina debo ayudarlo a que lo logre?

De manera natural, un bebé explora su cuerpo, toca sus pies, sus piernas, descubre el movimiento de sus manos, aprende a voltearse y va intentando e intentando arrastrarse hasta que lo logra y una vez se ha arrastrado, él solito va levantándose hasta gatear. El niño gateará cuando esté listo para hacerlo, pero como no queremos esperar, entonces le fortalecemos los músculos, lo ponemos en la posición de gateo, le ponemos algo enfrente que le llame la atención y lo hacemos gatear. Cuando a un niño se le ha forzado a gatear, el gateo se vuelve rígido, teniendo solo una posibilidad de realizarse y dejando sin madurar muchas otras áreas. Cuando a un niño se le ha dado la libertad para desarrollar su gateo de manera natural, el niño gatea de diversas formas y está listo para hacerlo en todo sentido, ha logrado la madurez física que se requiere pero también la madurez emocional y cognitiva. Si nuestro niño aún no camina, no lo pongamos en un caminador. El caminador le daña su postura pélvica y no le permite desarrollar el equilibrio y el propio sostén que se necesita para caminar. Como resultado qué logramos: niños desconectados de su cuerpo que no saben cómo moverse y que no han afianzado su proceso corporal.

Espera la próxima semana más mitos sobre la lactancia, embarazo y crianza.

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