• Marcela Lozano

RELOJ PLACENTARIO: Efectos del estrés en los tiempos del parto

Actualizado: 29 de ago de 2019



Como doula y educadora prenatal constantemente me he preguntado por qué una mamá inicia trabajo de parto en una u otra semana. Claro está que existen diversos factores como la posición del bebé, la nutrición prenatal, el consumo de drogas durante el embarazo y muchos otros. Sin embargo hoy quiero compartirte una nueva línea de investigación: el reloj placentario. Esta teoría sostiene que la producción de hormonas del estrés durante el embarazo puede afectar los tiempos del parto, es decir, cuándo será el nacimiento de tu bebé. No se trata del estrés que podría considerarse como “normal” y parte del día a día, la teoría se refiere al estrés crónico, eventos traumáticos (ej. un terremoto, el fallecimiento de un familiar) o a la combinación de una personalidad ansiosa y una serie recurrente de eventos estresantes.

Las situaciones estresantes no siempre pueden ser evitadas en la vida. Las experiencias suceden sin que podamos controlar muchas de ellas. Sin embargo, aquello que afecta el reloj placentario no son las experiencias en sí sino la manera en la que respondemos a ellas. Esto sí está en nuestro poder. Tus recursos internos y tu habilidad para manejar el estrés pueden disminuir los niveles de estrés en tu cuerpo y por tanto disminuir la probabilidad de un parto prematuro.

Recordemos que cuando percibimos una situación como peligrosa o amenazante (aunque en realidad no lo sea) la hormona del estrés CRH se segrega en el cerebro dando la señal para que otras hormonas del estrés sean liberadas: adrenalina y cortisol. Este es el equipo de hormonas que requerimos para activar nuestra respuesta de lucha o huida, tan necesaria en términos de supervivencia. Se trata de una respuesta inmediata, pero tu cuerpo necesitará mucho más tiempo para poder estabilizarse de nuevo.

Durante el primer trimestre, los niveles de CRH suelen ser bajos. Estudios recientes señalan que madres con bajos niveles de CRH en su cuerpo durante el primer trimestre tienen una probabilidad menor de pérdida involuntaria del embarazo o de parto prematuro. Por el contrario, si el estrés y la ansiedad son crónicos, su cuerpo segregará cortisol el cual pasará libremente a través de la placenta y al torrente sanguíneo del bebé. Si la madre continúa con altos niveles de estrés por un tiempo prolongado, el bebé empezará a producir su propio cortisol y hormonas del estrés casi veinte veces más que su nivel normal. Niveles elevados de CRH y cortisol durante el primer trimestre pueden enviarle al feto la señal de ajustar el tiempo de su nacimiento aumentando así las probabilidades de abortos espontáneos o partos prematuros.

En la semana 20 de gestación hay un aumento natural de CRH debido a la producción por parte de la placenta de esta hormona. Esto sucede aun cuando la mamá no esté viviendo situaciones de estrés. Así como lo había mencionado, el aumento de CRH debería causar la segregación de otras hormonas del estrés. Sin embargo, el cuerpo es infinitamente sabio y en la semana 20 la mamá empieza a producir una gran cantidad de CRH-proteína de unión, esto hace que el cuerpo no reconozca el aumento de CRH y no entre en estado de lucha o huida. Estos cambios fisiológicos también nos explican por qué durante el segundo y tercer trimestre las mamás suelen sentirse alegres en situaciones en las que antiguamente solían estresarse.

Durante las últimas tres semanas de embarazo cuando la hormona CRH llega a su pico más alto, las CRH-proteínas de unión suelen disminuir. El CRH libre queda activo y es reconocido por el cuerpo. Como consecuencia hay un aumento de cortisol dos a tres veces mayor que el parámetro normal. Este aumento natural del cortisol ayuda a preparar a la madre y al bebé para el parto: estimula el desarrollo del cerebro y la maduración de los pulmones del bebé, aumenta los niveles de estrógeno en la madre lo que hace su útero mas sensible a la oxitocina (hormona responsable de las contracciones uterinas). De hecho, también contribuye a los comportamientos de anidamiento de las madres: organizar la casa, verificar el aseo, arreglar el cuarto del bebé. Este aumento natural del CRH altera el comportamiento del cerebro de la madre activando sus comportamientos e instintos de maternidad.

¿Ante todo este escenario qué podemos hacer? Aumenta tus recursos internos, pon límites a aquellas situaciones que te generan estrés, dale prioridad a la vida que estás gestando.

Te regalo algunos tips para manejar el estrés:

  • Toma pequeñas acciones frente a la situación que te estresa ¿cuál sería un pequeño paso que podrías tomar hacia la resolución? El estrés disminuye cuando te haces responsable de tu realidad y tomas acción.

  • Asume la situación estresante como una oportunidad para conocerte en nuevos contextos y sobretodo amarte a través de diferentes experiencias.

  • Realiza pequeños ajustes en tu día a día: por ejemplo, no comas mientras caminas o trabajas, regálate el espacio para nutrir tu cuerpo y el de tu bebé en desarrollo.

  • Desconectate por un tiempo de los libros, revistas o chats de embarazo, llenarte de información puede aumentar tus niveles de ansiedad.

  • Regalate momentos de soledad para escucharte a ti y solo a ti.

  • Reconoce cómo el estrés se manifiesta en tu cuerpo y cuando empieces a sentir su llegada ¡para! Regalate un minuto (con cronometro) para respirar y sentir tu cuerpo, verás que si te das cuenta a tiempo es fácil de disuadir.

¡Después de todo, unos días de “pereza” puede ser justamente lo que más necesitas!

Concluyo diciendo que maternarte durante el embarazo es maternar a tu bebé. Regálate aquello que le darías sin pensarlo a tu hijo. Siempre preguntate ¿si mi hijo estuviera pasando por esta situación cuál sería mi consejo? Te darás cuenta que todo se ve con mas claridad desde esta perspectiva.

La información del Reloj Placentaria la he tomado de mis entrenamientos como educadora prenatal con Birthing from Within y su libro Ancient Map for Modern Birth que amo tanto. Gracias :)

Ágatha, Acompañando el Milagro de la Vida