• Marcela Lozano

Las cuatro o + mujeres que somos

Actualizado: 29 de ago de 2019



Las mujeres somos cíclicas: nuestra vida emocional sube y baja sin que entendamos el por qué. Intentamos ser más controladas y estar siempre bien para el mundo pero nuestra biología no funciona de esta manera. La realidad es que así como la luna tiene un ciclo, la mujer también lo tiene: el ciclo menstrual. Este ciclo no son solamente los cuatro o cinco días en los que menstruamos. El ciclo menstrual afecta todo el mes.

¿Cómo es posible que un día sintamos que nos comemos el mundo y a los pocos días sintamos que el mundo entero nos come a nosotras? Pues si es posible, de hecho, es muy natural y nuestra biología como mujeres nos lo explica. Nuestras hormonas juegan un papel muy importante en estos cambios, sobretodo la progesterona y el estradiol. El estradiol se presenta con fuerza durante la fase folicular: menstruación y fase preovulatoria: es el que nos hace sentir activas, llenas de energía, con una sensación de que todo lo podemos. La progesterona aparece cuando empezamos a ovular y durante la fase premenstrual haciéndonos mas sensibles, menos habladoras y más receptivas.

A través de nuestro ciclo de 28 días atravesamos diferentes arquetipos o facetas de nuestra personalidad: podríamos decir que pasamos por las cuatro estaciones del alma:

  • Primavera: Fase folicular (menstruación + preovulatorio). En esta fase nos sentimos activas, listas para todo. Nuestra capacidad intelectual está en su máximo esplendor. Somos el prototipo perfecto para esta sociedad del consumo y la productividad. Solemos ser rebeldes, actuar según nuestro deseo y preferir trabajar solas porque nadie parece ser suficiente.

  • Verano: Nos volvemos sociables, comunicadoras, con deseos de querer, consentir, dar y dar amor. No solemos tener ganas de pensar, sentimos que es tiempo de vivir y gozar. Nuestro deseo sexual aumenta al máximo.

  • El otoño: Fase premenstrual: Se vive con más intensidad cuando no nos hemos permitido ser nosotras mismas en las otras fases, cuando hemos cedido demasiado y tenemos demasiado guardado. Es el BOOM. Ahora el cerebro no tiene en cuenta las reglas del sistema, sencillamente todo necesita salir y sale como puede. Aunque nos cueste aceptarlo, es esta parte de nosotras la que nos protege diciendo ¡no más! ¡hasta aquí! ¡basta!

  • Invierno: Fase menstrual: Bajamos las revoluciones, es tiempo de descansar. Tenemos la sensibilidad a flor de piel por eso la creatividad fluye fácilmente. Sin embargo, es necesario protegernos porque todo parece afectarnos más de lo usual.

Este ha sido conocimiento que he ido aprendiendo de Erika Irusta, te recomiendo mucho que la sigas si deseas aprender más al respecto. Lo que en este artículo deseo expresar y argumentar es que las mujeres no somos siempre las mismas, somos cíclicas, cambiamos de momento a momento. Sin embargo, el mundo no tiene en cuenta estos cambios y la presión es siempre la misma ¿Qué podemos hacer entonces? Mi respuesta: conocernos y responsabilizarnos de nosotras mismas. Esto implica cuidar de todas esas mujeres que habitan en cada una de nosotras. El conocernos nos da la posibilidad de observarnos y poder elegir.

Generalmente en nuestro otoño e invierno, nuestra sensibilidad aumenta y la locura de la mente se escucha con más fuerza. Nuestro ego hace mas bulla y nuestros hábitos no sanos buscan a toda costa ser retomados. Es en estos momentos en donde necesitamos parar, observar y encontrar nuestras necesidades profundas para poder satisfacerlas. Por ejemplo, nos volvemos celosas, peleamos por cualquier encuentro de nuestra pareja con otra mujer, en lugar de parar, observar que en el fondo estamos pidiendo atención y darnos a nosotras mismas este espacio de atención e incluso pedírselo con amor a nuestra pareja. Solo si somos capaces de observarnos podremos hacer nuevas elecciones para lograr así cambiar patrones.

Hoy mi llamado como mujer es a conocernos, a aceptarnos en nuestra manera única de ser en el mundo, valorar nuestro ser cambiante y dinámico y sobretodo amarnos como el ser más importante de nuestras vidas. Mi pregunta es ¿te atreves a amar a todas las mujeres que eres tu misma?