¿La lactancia materna será el fin de mi sexualidad?

Actualizado: 29 de ago de 2019



El postparto es una montaña rusa de emociones. El parto vaginal o la cesárea son momentos de gran intensidad que pueden dejar heridas a nivel físico y emocional. Se requerirá tiempo para su elaboración y sanación. Las madres y padres acaban de desembarcar en territorio desconocido y apenas están explorando: están conociendo a su bebé, se están conociendo en su nuevo rol y también están conociendo a su pareja en su nuevo rol. El panorama ha cambiado y aunque sea el sueño más anhelado, el paquete completo implica retos grandes.

Siendo así, la sexualidad también tiende a transformarse. Para empezar, una vez se ha desprendido la placenta (sea parto o cesárea) la prolactina aumenta: fenómeno conocido como hiperprolactinemia. Cuando dicha hormona aumenta se inhiben otras como la progesterona, la testosterona y el estrógeno. Resultado: disminución del deseo sexual ¡no siempre! Pero generalmente sucede así ¿Por qué? Porque la naturaleza es demasiado sabia y nos genera el estado necesario para no volver a quedar en embarazo mientras nuestro bebé dependa tan fuertemente de nosotros para su supervivencia.

Por otra parte, cuando aumenta la prolactina y disminuye el estrógeno se presenta con mucha frecuencia resequedad vaginal lo que puede traducirse en una penetración dolorosa. Sin embargo, puedes hablar con tu ginecólogo para encontrar un lubricante adecuado para ti, generalmente a base de agua o silicona, y problema resuelto.

A esto se le suma el estrés y el cansancio que sienten los padres y las madres en los primeros días de postparto en los que todavía la lactancia no está establecida, puede haber mucho dolor, se siente la gran responsabilidad del cuidado del bebé, hay miedo, confusión…

¿Y entonces se acaba la sexualidad?

¡No! ¡La sexualidad se transforma!

Puede que en los primeros días de postparto ninguno de los dos tenga deseos del coito. Sin embargo allí viene el primer punto ¡Vivimos en una sociedad COITOCÉNTRICA! La sexualidad parece ser sinónimo de penetración y no es así. Hoy te invito a que en esos primeros días de postparto en los que tanto hablamos de la importancia del contacto piel con piel con tu bebé también demos lugar al contacto piel con piel mamá-papá: estar en la cama desnudos, abrazados, sintiéndose profundamente el uno al otro y sabiendo que a pesar de todo allí están para apoyarse y cuidarse mutuamente. Una mirada, un abrazo, una caricia, una palabra de afecto puede ser justamente lo que necesitas.

Es muy importante resaltar que solo la mujer sabe cuando está lista para la penetración. No importa si el médico dice que “ya se puede”. Si ella siente que aún no es tiempo, entonces todavía NO se puede: solo piensa en toda la transformación que está viviendo y ten paciencia. Pero si ambos desean una relación sexual con penetración, quisiera mencionar que los cambios hormonales durante el acto sexual pueden estimular la bajada de la leche. Si tu pareja y tú lo disfrutan no hay problema. Si les incomoda, lacta a tu bebé, extraete antes de iniciar o presiona tu pezón una vez haya iniciado la salida de la leche durante 10 segundos y verás que se detendrá.

La comunicación juega entonces un papel central. En varias ocasiones me encuentro con el mismo escenario: el padre quiere expresarle a su esposa su amor a través del acto sexual. Ella adolorida/cansada/estresada lo rechaza. Él entiende el rechazo como falta de interés/cariño/amor y se empieza a preguntar si su esposa ya no lo quiere, ya no se siente atraída por él, etc. Se empieza a sentir inseguro y rechazado por ella así que no la vuelve a buscar. Consecuencia: la mamá empieza a preguntarse si su esposo ya no la ama, ya no se siente atraído, si tiene otra mujer…¡basta! Creo que el intercambio de unas cuantas palabras sinceras ahorrarían mucho dolor en estos corazones.

Quisiera también mencionar que mientras una madre da el pecho segrega gran cantidad de oxitocina: la hormona encargada de la eyección de la leche. Esta misma hormona tan presente en la vida maternal también está muy presente en la vida sexual. Por tanto, al amamantar a tu bebé puedes sentir sensaciones similares a un orgasmo y es completamente natural. Algunas mujeres suelen asustarse y pensar que están erotizando a su bebé, pero no es así. Estas sensaciones han sido provistas por la naturaleza para disfrutar de un acto que tendría que ser tan placentero como la lactancia.

Quisiera finalizar mencionando que desde mi experiencia la sexualidad en el postparto simplemente acentúa lo que ya existía. Seguramente si existían vacíos o fragilidades en la pareja desde el embarazo o incluso antes, el postparto hará que se noten más. Igualmente con tu autoconcepto y valía personal: si tenías un autoconcepto alto seguramente esto te ayudará en tu postparto, pero en el caso contrario también hará más ruido. Una vez más llegamos al mismo punto: trabajarnos a nivel personal le dará a nuestro bebé el mejor regalo: la mejor versión de nosotros mismos.

Ampliemos nuestro concepto de sexualidad para abarcar todas aquellas expresiones de afecto. Proteger la pareja es uno de los grandes retos del postparto. Tengamos expectativas aterrizadas y mantengamos una comunicación fluida. La sinceridad y el ser vulnerables con nuestra pareja puede ser una gran receta mágica en este periodo.

Ágatha, Acompañando el Milagro de la Vida