Alimentación Consciente



¿Te suena familiar...?

· No te paras de la mesa hasta que te acabes todo lo que te serví

· Los niños pobres muriéndose de hambre y tu dejando comida en el plato

· Dejar comida es pecado, termínatelo TODO, hasta la última cucharada

· ¿Estás triste? Ven te doy un postre que te haga sentir mejor.

· Si dejas de llorar te doy un chocolate.

· Te estás portando muy mal, te quedas sin cenar esta noche


Y así, con estas frases, nos fueron desconectado de la sabiduría de nuestro cuerpo; de la brújula interior que marcaba el compás entre la saciedad y el hambre; de la capacidad de comer sin culpa, sin descarga emocional, sin miedo. La alimentación se nos volvió a muchos un campo de batalla, y la comida, un arma de doble filo.


Después del Live con Lauren Arboleda, Master Chef, mamá y creadora de Food from the Heart (http://ffthmiami.com), quiero compartirles en este artículo 5 premisas fundamentales de una alimentación consciente dentro de la crianza respetuosa.


1. Nunca forzamos a que coman


En nuestra sociedad, dejar comida es sinónimo de mala educación… (“¿Acaso no te gustó lo que te hice?”). Y entonces, dejar comida es tomado como un ataque personal, una protesta malintencionada, un rechazo sin justificación. A eso, súmesele el miedo a que un niño esté mal-nutrido, que no coma lo que debería, que deje de crecer.


A muchos bebés les abren la boca a la fuerza, les tapan nariz para que finalmente cedan y reciban esa última cucharada, que no quieren ni necesitan. Luego cuando son mas grandes y pueden decir la frase: “Ya no quiero mas”, vienen castigos, reproches y manipulación…(“Y yo que te cociné con tanto amor y me vas a dejar la comida servida”).


Así, cuando los niños están llenos o satisfechos, desoímos, y los forzamos a comer lo que a nosotros, bajo nuestro criterio, nos parece suficiente. No lo que su cuerpo les indica.

Tal vez mientras leen esto ustedes mismos piensan: “Pero es que Manuela, se tiene que comer todo lo que le sirvo”. Yo los invito a preguntarse ¿Por qué? ¿Según quién tenemos que comer hasta que el plato quede limpio? Nada puede determinar cuanto es suficiente, solo el mismo cuerpo. Respetemos el cuerpo de nuestros hijos y bajemos las exigencias. Una estrategia es servir porciones pequeñas (cantidad mínima), y si el niño pide mas comida entonces rellenar el plato dando segundas porciones.


2. No alimentamos con miedo


Cuando los niños no comen nos gobierna el miedo que van a desnutrirse. Nuestro instinto de supervivencia sale a flor de piel y entonces les damos lo que sea, con tal de que coma algo, cualquier cosa. La verdad es: los niños nunca aceptarán nuevos alimentos si tú no lo permites. Si cada vez que tu hijo no come lo que esperas, o dice que está lleno, tú le das una papilla, un vaso de leche, un pedazo de pan, pues es de esperarse que no acepte alimentos nuevos, y que prefiera no comer para recibir la comida de relleno que mas le gusta.


Lo que estamos haciendo es creando un ciclo dañino que altera su apetito y entorpece su motivación a descubrir nuevos alimentos. De esa manera, no ofrezcas alimentos substitutos entre una comida a otra.


3. Nunca consolamos con comida


La validación emocional se hace a través de la presencia amorosa y palabras que parafraseen la experiencia subjetiva del niño o niña. Frases como:

“Entiendo, estás enojado, puedo verlo”

“Estás llorando porque querías tener la nueva muñeca, entiendo que estés frustrada”

“Estás triste porque tu mamá se fue, es difícil para ti, lo sé”.


La validación no busca rescatar, busca acompañar, dando espacio y permiso para SENTIR.

Cuando damos un chocolate cuando aparece un desborde o una emoción negativa lo que estamos haciendo es rescatándolos de sus emociones. Buscamos consolarlos con comida, cuando en primer lugar no necesitan consuelo, necesitan un acompañamiento respetuoso para sentir todo lo que están sintiendo.


Distraerlos con comidas solo crea una asociación mortal. La comida debe alimentar, no sana heridas emocionales. En muchos hogares el mensaje es claro: ¡No sientas, mejor come! Evadir las emociones con distractores como comida es la semilla mas peligrosa que podemos plantar en nuestros niños o niñas. Es la semilla de los trastornos de alimentación, donde la comida se convierte en un mecanismo de control para aliviar el dolor emocional.


4. Nunca castigamos/premiamos con comida

-Te quedas sin comer

-¡Prohibido comer lo que te gusta, estás castigada!

-¡Qué juiciosa, te ganaste un caramelo!

-Te amo tanto que mira todos los dulces que te compré.


Controlar una conducta a través de la comida es una forma de abuso, que nos desconecta de los alimentos y genera asociaciones muy peligrosas. Así mismo, premiar con comida nos hace dependientes a gratificaciones externas y adictos a ciertos alimentos. El amor se construye: con presencia, con tiempo-arte, con ruptura-reparación, con experiencia humana, no con dulces o chucherías.


Salgamos de la dañina asociación que nos dice que sin dulce o mecato los niños no son felices, o que para demostrarles lo mucho que los queremos tenemos que llenarlos de comida artificial. Hagamos de la alimentación una experiencia libre de condicionamientos y libre de culpa.


5. No los distraemos o desconectamos


La mayoría de niños no saben de dónde vienen lo que se llevan a la boca. Jamás han ido al supermercado, a una plaza de mercado, a una huerta o cosecha. Jamás han sido parte del proceso de preparación o limpieza de la cocina. Y cuando comen, hacen todo, menos comer. Ven televisión, juegan en el Ipad, se distraen con juguetes.


¿La recomendación? Hacerlos participes. Llevarlo al supermercado y enseñarles de dónde vienen los alimentos; tener contacto con la tierra y cultivar; darles tareas acordes a su edad para que tengan responsabilidades frente a la comida; hacer de la alimentación una enseñanza, con el mismo empeño que enseñamos las letras y los números.

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