Disciplinar sin golpes ¿es posible?



Disciplinar sin golpes, sin palmadas, sin pellizcos, sin nalgadas. Sin ningún tipo de agresión física, verbal o psicológica, ¿es posible?


Cuando los psicólogos contemporáneos hablamos de crianza respetuosa, de cero golpes, de disciplina con apego y consecuencias naturales surge todo tipo de resistencia, malestar, rechazo y oposición. Cuando leo uno a uno los comentarios que dejan en mis publicaciones sobre cero golpes me surge una gran pregunta: ¿POR QUÉ? ¿Por qué una persona se podría empeñar vigorosamente en seguir violentando un niño con la excusa de supuestamente educarlo? ¿De dónde viene este impulso de defender los correctivos físicos y la agresión?


Quiero pensar que los comentarios peyorativos, hirientes o agresivos hacia los nuevos modelos disciplinarios respetuosos se debe solo a un malentendido. Quiero minimizarlo a simplemente un problema en la comunicación, a una confusión fácil de aclarar. Quiero seguir creyendo que la violencia no está tan normalizada en nuestra sociedad al punto que estemos ciegos a otras alternativas.


Porque en mi corazón quiero seguir creyendo que una madre o un padre jamás busca herir a su hijo por el simple hecho de verlo sufrir. Quiero pensar que un padre jamás querrá atentar contra la salud mental de su hijo simplemente por ocio. Quiero pensar que un padre jamás querrá doblegar la voluntad de su hijo con golpes, por el simple hecho de verlo quebrantarse. Entonces, aludiendo a dicha confusión, tengo la pretenciosa tarea de aclararla en el siguiente párrafo:


Cuando decimos CERO GOLPES la gente escucha:

- Cero normas

- Perder la autoridad y dejar de educarlos

- Falta de consecuencias

- Permisividad absoluta

- Dejarlos hacer lo que quieran

- Volverlos pequeños tiranos, irrespetuoso e irreverentes

- Dejarlos a merced de sus impulsos

TODO ESTO ES SIMPLEMENTE UNA GRAN MALENTENDIDO.


Cuando decimos CERO GOLPES, no estamos diciendo CERO NORMAS.

Eliminar los castigos, dejar de violentar, agredir o amenazar a un bebe o niño no quiere decir DEJAR DE EDUCAR. Cuando decimos CERO GOLPES estamos proponiendo una NUEVA FORMA DE ESTABLECER LÍMITES. Una nueva forma de enseñarles normas culturales, consecuencias y responsabilidad. Estamos ofreciendo una alternativa, que utilice el amor en lugar del miedo.


¿Pero, qué es un 'mal' comportamiento en primer lugar?


La mayoría de los comportamientos de nuestros bebés y niños que rotulamos como “inapropiados” son en realidad esperados para su desarrollo. Que un niño pegue, muerda, haga pataleta, de manotazos, pida las cosas llorando, no se quede quieto, no obedezca, etc. puede ser inconveniente para el adulto, pero es saludable en términos de su desarrollo.

¡Así es! Esos comportamientos no son merecedores de castigo, ni siquiera de corrección, porque son simplemente la manera como los bebes y niños saben comunicar sus necesidades. Esos comportamientos merecen ser vistos con compasión, y entendidos como una oportunidad de aprendizaje para ensenarles una habilidad.


Nos enfocamos en el comportamiento para que PARE. Pero olvidamos que todo comportamiento es una forma de comunicación. Así es, ¡todo comportamiento está comunicando! Entonces en lugar de empeñarnos en parar un comportamiento con mecanismos violentos, deberíamos atender a las necesidades reales de nuestros niños y enseñarles una nueva forma de expresar lo que necesitan. Veamos un ejemplo adaptado del modelo Conscious Discipline (Becky Bailey, 2015):


Un niño de 2 años le arrebata un carrito de juguete a su compañero en el jardín infantil.

¿Qué está comunicando este comportamiento?:

“Quiero jugar con ese muñeco ahora mismo”

Si nosotros como adultos nos quedamos viendo la superficie del comportamiento, entonces diremos que ese niño es un grosero, un maleducado y un irrespetuoso. Pero nos olvidamos que realmente está comunicándonos:

“Me muero por jugar con ese carrito. Me gusta ese carrito y quiero jugar”.

Su cuerpo es la manera que tiene para hacerlo, puede no ser deseable, pero es esperado para su etapa de desarrollo.


Si como adultos respondemos:

“No hagas eso, no seas tan grosero” – seguido de una nalgada.

El mensaje que le transmitimos a nuestro niño es:

Soy un grosero por querer jugar con el carrito

Si lo castigamos diciéndole

“Te he dicho que no se arrebata, te quedas sin tu hora de juego”

El mensaje que le transmitimos a nuestro niño es:

“Querer jugar con el carrito es un acto digno de castigo”


Diferente a que le enseñemos una habilidad:

Si en lugar de pegarle o castigarlo, le mostramos con nuestro cuerpo cómo podemos tomar el carrito diciéndole:

“Suave, suave”

El mensaje que le transmitimos a nuestro niño es:

“Debo tomar el carrito suavemente”.

Si le damos una alternativa para que aprenda otra forma de tomar el carrito, diciéndole:

“Querías jugar con el carrito. Cuando quieras que sea tu turno puedes usar tus palabras así: ¿Me prestas el carrito?”

El mensaje que le transmitimos a nuestro niño es:

Yo quería jugar con el carrito, una forma aceptable de conseguir el carrito es usando mis palabras de esa manera.


De hoy en adelante pregúntate qué es lo que tu hijo necesita aprender. Qué habilidad necesita que le modeles para que aprenda a expresarse de una manera saludable. Pegarle para que pare es mucho mas fácil e incluso cómodo para el adulto, pero es devastador para el niño. Debemos sintonizar con la intención detrás el comportamiento, develar lo que está comunicando y enseñarle una nueva manera de hacerlo: eso es realmente EDUCAR.


Crianza Respetuosa, Disciplina Positiva, Disciplina Consciente: todos abogan por criar niños respetuosos, empáticos, con habilidades sociales, autónomos, capaces de regularse y controlar sus impulsos. Entonces, la próxima vez que escuches afirmaciones como: “Criar sin violencia”, “Ni una palmadita”, “No al castigo físico”, ten la convicción de que es posible; que seguirás siendo una fuente de autoridad para tu hijo; que tu bebé se convertirá en un adulto respetuoso de las normas y, mejor aun, capaz de educar a sus propios hijos de forma no violenta, porque lo aprendió de ti.


Manuela Molina

Mindheart.