El mejor caminador/andador es el que NO se usa


Nuestra generación creció con madres y abuelas forzándonos a gatear, caminar, correr. Nos paraban, nos sentaban, nos hacían caminar, a las buenas o a las malas. Aun hoy los padres parecieran competir en función de lo que sabe hacer su bebé.

- ¿El tuyo ya se sienta?

- ¿El tuyo ya gatea?

- ¿El tuyo ya camina?

Como si eso fuese algún indicador en absoluto. Debemos hacer una pausa y recordar: la carrera desenfrenada es de los adultos, no de los niños.


¿Qué hacer entonces con los caminadores, andadores, tacatás o correpasillos?

Los cuidadores le dan a los bebés estos artefactos desde los ocho meses de vida para que ‘camine mas rápido’. Pero… ¿Funcionan? ¿Se recomiendan? ¿Les fortalece los músculos? ¿Les proporciona seguridad y autonomía? Bajo todas las perspectivas y teniendo en cuenta todas las consideraciones, la respuesta es una sola: ¡NO!


Primero lo primero, distinguir de qué estamos hablando... Existen dos tipos de artefactos: 1. Los andadores/caminadores en forma circular donde se introduce al niño y sus pies quedan apenas rozando el suelo; 2. Los correpasillos que tienen agarraderas a la altura del pecho del niño para que éste lo empuje y camine. Aunque ambos son perjudiciales y deben evitarse, sí existe una diferencia drástica, siendo el primer tipo mucho mas peligroso y dañino para el desarrollo físico y motor.




¿Pero por qué son tan perjudiciales?

Vayamos de lo mas evidente a lo mas complejo:


1. Accidentes domésticos:


· La Academia Americana de Pediatría (AAP) demuestra que un 94% de los niños usuarios de caminadores/andaderas experimentan algún tipo de lesión durante el tiempo de uso. Pero, ¿qué tipo de lesiones? Luxaciones dentarias, atrapamiento de dedos, hematomas, fracturas y ahogamiento. Incluso se ha reportado traumatismo craneal que causó la muerte de varios menores.


¿Estos accidentes se deben solo al descuido del adulto? En parte sí, pero la vedad es que los caminadores tampoco permiten que los niños desarrollen adecuadamente el equilibrio y el sentido de peligro. Los caminadores no los dejan aprender a juzgar distancias y a percibir la profundidad, aumentando la probabilidad de que se rueden por las escaleras, entre muchas otras. En suma, ¡Cuando le das un caminando no lo estás ayudando, lo estás poniendo en riesgo!


2. Deformidades físicas/motoras:


LITERALMENTE PUEDE DEFORMAR EL SISTEMA OSEO. El caminador causa:

- Una separación exagerada de las piernas.

- Los obliga a caminar en puntas, pues los pies no alcanzan a apoyarse en el piso.

- Curva la espalda


Después del tiempo el cerebro graba esa pisada y esta postura, desde la cual construye su esquema corporal. ¿Consecuencias? Pie plano, deformaciones en las piernas, alteraciones en la columna, problemas de cadera. En general, deformidad en los huesos.

Adicionalmente, estos aparatos no incentiva el balanceo de los brazos y crean la percepción de un FALSO balance. Esto genera problemas musculares, de equilibrio y coordinación.


2. No les enseña a caminar

Pareciera contradictorio, le das un andador para que camine mas rápido, y en últimas terminas atrasando su proceso. ¡ES REAL y está comprobado! Estos artefactos alteran el desarrollo motor NATURAL del niño y terminan obstaculizando los procesos de caminata. ¿Por qué? Porque la maduración cerebral no acompaña la maduración física.


Los bebés aprenden primero a sentarse, luego a arrastrarse, luego pueden gatear y más tarde comienza a ponerse de pie y caminar. Todo este proceso va acompañado de un desarrollo mental que no se puede forzar. El bebé no se pondrá de pie si su madurez mental no está acorde a esta capacidad física. Por tanto, colocar al bebé en un caminador cuando todavía no sabe caminar hace que su mente no sea capaz de reaccionar a ese movimiento. No está en concordancia lo que hacen sus piernas con su desarrollo mental, y como resultado no puede coordinar los movimientos.


¿Qué dicen los expertos alrededor del mundo? El andador no acelera el proceso de caminar, más bien disminuyen las habilidades de locomoción de la población infantil que las utiliza.


Y si es tan malo, ¿por qué en Colombia nos empeñamos en seguirlo usando?


Quisiera tener la respuesta, pero honestamente ¡NO ENTIENDO POR QUÉ!


¿Sabías que este aparato está en vía de extinción en los países desarrollados?

Tanto así que el gobierno de varios países ha decidido tomar cartas en el asunto. Esta reforma la abanderó Canadá. Desde el 2004 el Gobierno Federal Canadiense, apoyado por La Canadian Pediatric Society, prohibió la venta, reventa, publicidad el importación de los andadores. En el 2013 prosiguió Brasil y en el 2017 Costa Rica.


Aunque Estados Unidos aun no ha concretado su prohibición, a partir de 2010, la Academia Americana de Pediatría reitera la solicitud para que se vuelvan ilegales, y hace un llamado a las familias para que dejen de usarlos inmediatamente.


La invitación es entonces a respetar mas, observar mas, esperar mas, e intervenir menos. El desarrollo motor surge de manera espontánea y no necesita que el adulto entre a entorpecer el proceso. Como afirma Marcela Lozano de Agatha, es necesario volver a creer en la conquista del cuerpo de adentro hacia afuera.


Manuela Molina

Mindheart