La tortura de llorar para dormir

Actualizado: may 31



Nos dicen:

“Déjalo llorando para que duerma la noche entera. Lo tienes muy malacostumbrado”.

“Los entrenamientos de sueno son la maravilla. A mí me sirvió. No es sino que sigas unas tablas, y esperes uno tiempos antes de entrar a la habitación y listo. Después de una semana aprenden a dormir solos y sin molestar”.


Y yo me pregunto, ¿por qué nadie incluyó, después de estas afirmaciones, todos los efectos secundarios? Las repercusiones en la salud física y mental, la liberación excesiva de cortisol que llega a dañar el cerebro, la ruptura con el cuidador y la imposibilidad de crear un apego seguro…

“No hay nada tan temible como la ignorancia en acción” A. Bloch.


Por eso en este artículo pretendo presentarte la verdad de estos métodos de adiestramiento, y explicarte lo que nadie te advirtió que sucede en el cerebro.


Para hacerlo, necesito que piensen en la vida salvaje: Un león asechado un venado

Primera escena: el venado percibe la presencia del león (una amenaza), en ese momento se queda inmóvil para evaluar la situación (freeze response).


Segunda escena: después de esta evaluación instantánea se da cuenta: No podré luchar contra este león, mi única opción será huir (fight or flight response). Así empieza a correr por su vida.


Tercera escena: el león lo empieza a perseguir, pero el venado sigue corriendo. Corre cada vez mas y mas rápido (flight response).


Cuarta y última escena: De repente el león está muy cerca y el venado entiende: batalla perdida. En ese momento se rinde, deja de seguir luchando por su vida. Se tumba en el suelo y colapsa (otros animales se hacen los muertos). Al hacerse el muerto (shut down response) su sistema nervioso se apaga, libera neurotransmisores que le ayudarán a lidiar con el dolor, y literalmente se prepara para morir.


¿Qué tiene que ver esto con los entrenamientos de sueño para bebés y niños?

TODO.

Veamos:


1. Un recién nacido percibe una amenaza en el ambiente (cualquier estímulo que lo sobresalte o asuste)


2. A diferencia del venado, el bebé no tiene completo control de sus extremidades y de su tronco como para simplemente ponerse de pie y correr fuera de la habitación, tampoco puede incorporarse y luchar contra la amenaza. ¿Qué hace entonces? Llora.


3. Llora para pedir socorro, llora para sobrevivir, llora para aliviar la angustia, llora para ser protegido de las amenazas (reales o aparentes). Ustedes papás son su única esperanza. El llanto es su respuesta de lucha (fight response)… Pero ustedes no aparecen por ninguna parte... y a pesar de la oscuridad, el bebé no se rinden, él cuenta con ustedes… y entonces sigue llorando, cada vez mas fuerte, con mas vigor, con mas ansias de que lo auxilien.


4. El cuidador sigue sin aparecer, o si aparece es por intervalos, repite algunas frases y lo vuelve a abandonar. El bebé se agota, se resigna, pierde toda esperanza y se 'deja morir' (shut down response) tal como el venado. Su sistema nervioso colapsa y se apaga; libera neurotransmisores que le ayudarán a lidiar con el dolor, y se prepara para lo peor.

... En ese momento, tras la puerta los ingenuos papás exclaman: ”Que maravilla, esto funciona, mi bebé se calmó y pudo conciliar el sueno”.

Tu bebé no se calmó. Su sistema nervioso colapsó, y eso es MUY distinto. Tu bebé entonces se rindió, perdió la esperanza en ti, en la vida. En ese momento en la memoria implícita de nuestros chiquitos queda la impronta: “El mundo NO es un lugar seguro. No importa lo que haga, me dejarán morir. Mis cuidadores no pueden cuidarme, estoy solo”.


En una frase: Indefensión aprendida (estado de apatía donde pierdo la esperanza de ser capaz de defenderme y evitar un trauma o amenaza).


... Esta es la triste realidad: hemos creado un problema donde no lo había.


Sabiendo esto, les pregunto, qué le responderían ahora a las personas que aseguran:

“No lo atiendas cuando llora, porque llora de vicio”

“No lo consueles cuando se despierte porque se vuelve dependiente. Déjalo llorar que no le va a pasar nada. Si acaso vomitará, pero de ahí no pasa”

”Enséñale a dormir con los entrenamientos de sueño, si no lo haces tendrá problemas para dormir toda la vida”

Mitos basados en la ignorancia, la irresponsabilidad y el miedo.



Desmantelemos la verdad


1. ¿Por qué los niños se despiertan tanto? ¿Y por qué cuando se despiertan se ponen a llorar?

¿Por consentidos, por caprichosos, por falta de mano dura, por falta de entrenamientos de sueño?


Quiero presentarles la transcripción de uno de los fragmentos del libro “Dormir sin lágrimas” de la autora Rosa Jové, que de manera gráfica responde estas preguntas:


“Dos bebés picapiedras están con sus mamás recogiendo frutos. Se han dormido y, como están regordetes y pesan mucho, sus mamás se sienten tentadas de dejarlos en un improvisado lecho de paja en el suelo y continuar su labor.


Al poco rato, el primero de ellos, un bebé muy inquieto y tragón, se despierta llorando. Su madre acude enseguida, lo recoge en brazos, lo consuela y lo vuelve a dejar. Cuando la escena ya se ha repetido varias veces, la madre, mujer práctica donde las haya, decide llevarlo atado a ella para poder realizar su trabajo.


En cambio, el otro bebé, que es de los que si se despierta no protesta, pasa muchas horas sin ver a su mamá, que prosigue su recolección tranquilamente por los campos mas lejanos. Mientras tanto, atraídos por el olorcito que desprende el pequeño cavernícola, una jauría de lobos salvajes decide montar un picoteo.


¿Cuál de las dos madres tiene mas probabilidades de ser abuela?

Lo han adivinado. Nosotros somos descendientes de ellos, de los protestones, y seguimos haciendo lo mismo para sobrevivir: intentar que nos vigilen mientras somos inmaduros”.


Un recién nacido, un bebé y un niño que se despierta varias veces durante la noche y llora, está biológicamente programado para hacerlo. Esta ha sido una conducta adaptativa que nos ha asegurado la supervivencia como especie. Es entonces normal, y esperado. Esto sin además advertir que en ocasiones el llanto comunica molestias físicas puntuales que no los dejan dormir: reflujo, otitis, cólicos, dentición, pesadillas, terrores nocturnos, entre otras.


Ademas, tu hijo no es el único que se despierta en la noche, varias veces. Los adultos, como tú y como yo, nos despertamos al rededor de 10 veces en la noche (eso es lo que se conoce como micro-despertares). La única diferencia entre nosotros y nuestros niños es que nosotros somos capaces de volver a conciliar el sueño rápidamente. Nos reacomodamos, movemos la almohada, y nos volvemos a dormir. Nuestros niños no tienen esta capacidad (todavía) y se tardaran toda la primera infancia para instaurarla (hasta los 6 años aproximadamente).


2. “Pero Manuela, a mí me me habían dicho que los bebés a los seis meses ya debían ser capaces de dormir la noche entera sin llorar”.

FALSO


-De los 4 a los 7 meses los despertares nocturnos de hecho incrementan (porque los bebés adquieren mas fases del sueño).


-De los 8 meses a los 3 años aparecen muchos miedos (a la oscuridad, a la noche, a separarse de cuidadores), lo cual también genera mas despertares y llanto durante la noche.


- Y entre los 3 años hasta los 6 años aparecen con frecuencia (no siempre) los terrores nocturnos y pesadillas, hacienda que los niños se despierten sobresaltados.


¡Pero tranquilos! llegarán los 5 años, y el sueño se estabilizará, llegarán a dormir entre 8 y 9 horas en la noche, con la habilidad de volverse a dormir si despiertan y sin hacer siestas durante el día. ¡Paciencia y comprensión! “Queréis que los niños duerman como los mayores, pero olvidamos que para dormir como un mayor ¡Hace falta serlo!” Rosa Jové.


GRAN CONCLUSIÓN:

Metodo Ferber; Metodo Estivill … castigo basado en la negligencia, y enmascarado bajo el nombre cientifico "entrenamiento de sueño". No te dejes engañar.

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