Mi mente es una cometa, y yo he soltado la cuerda

Actualizado: 24 de ago de 2019



Mi mente es una cometa, he soltado la cuerda y ahora vuela por el aire. Va y viene en la dirección del viento, no la puedo controlar. Ella me conduce a mí. Y yo, he perdido el mando. Esa es la metáfora que utilizo con mis niños para explicarles qué significa estar desconcentrado y, en oposición, qué es el estado presente de la mente.

Alguna vez leí una corta historia que contaba que un hombre iba montando en su caballo muy deprisa, y una persona que lo veía pasar le preguntaba “Oye, tú ¿A dónde vas con tanto afán?” A lo que el hombre respondía: “No sé, pregúntale al caballo”.

Nuestra mente es el caballo que galopa sin rumbo, nosotros, los jinetes víctimas de nuestros propios pensamientos desbocados. Oscilamos entre el pasado, el futuro, recuerdos, ensoñaciones, ideas y planes. ¿Qué hacer? tomar las riendas del caballo, recuperar la cuerda de la cometa y dirigir la mente, enfocarla, ver la distracción y regresar inmediatamente a la tarea, a la conversación, al momento presente.

Hoy en día nuestra sociedad refuerza la idea del multitasking. Entre más tareas en simultáneo más eficiente parecerás. La verdad es que sí se pueden hacer varias tareas a la vez, la otra verdad: todas quedarán mal hechas. La idea de la atención dividida es un completa ficción. No dividimos nuestra atención, la desviamos rápidamente de un estímulo a otro y esto debilita nuestra concentración. Muchas veces son necesarios 10 o 15 minutos para que logremos recuperar plenamente nuestra concentración en la tarea inicial. La verdad es que realizar varias tareas no nos hace más habilidosos, nos hace ineficientes. De esta manera, no existe mejor predictor de un buen desempeño que atención y estado presente de la mente: Mindfulness.

Goleman afirma, “la atención funciona de manera muy semejante a la musculatura: si la usamos poco, se atrofia; si la ponemos en acción, se desarrolla”. En esa medida, resultaría conveniente entrenar la atención desde que somos niños. ¿Cómo? Explicándoles la naturaleza de su mente, haciéndolos participes del proceso y revelándoles el objetivo final: que mente y cuerpo estén siempre en el mismo lugar.

Explicarles la naturaleza de su mente

Utilizó la metáfora sencilla: nuestra mente es como una cometa. La cometa la mayoría de las veces se nos escapa y vuela alto. Nuestra tarea es traerla de regreso. Halar la pita y regresar la cometa que vuela por el cielo.

Hacerlos participes del proceso

Cuántas veces te ha pasado que te estás comiendo un paquete de papitas y de repente miras el paquete y dices, ¿Ya? ¿Me las acabé? ¿O cuántas veces te ha pasado que tu cuerpo está en clase de matemáticas pero tu mente está en el descanso, en tu casa o en alguna playa lejana? O alguna vez te ha pasado que sales de tu cuarto, vas a la cocina y cuando llegas te preguntas ¿para qué vine hasta acá?

De acuerdo a la edad y guiándolos con preguntas, permito que ellos mismos reconozcan por primer vez cómo funciona su mente e identifiquen los momentos de su vida diaria en los que la cometa se ha volado por el aire.

Mente y cuerpo en el mismo lugar

Esta es la parte fundamental, la tarea mas compleja y mas importante que yo llamo convertirse en DETECTIVE DE LA MENTE. Ser un detective de la mente no es una tarea fácil, deben ser observadores de sus propios pensamientos, y cada vez que encuentran uno errante deben llevarlo de regreso a casa: deben halar la pita de la cometa y llevarla de regreso al momento presente. Se pondrán una lupa imaginaria y estarán rastreando como sabuesos todos los pensamientos que se escapan del presente.

Este proceso es lo que en psicología llamamos metaconciecia. Ser capaz de dirigir mi atención a mi atención misma, observar mis pensamientos para darme cuenta qué tan atento o no estoy en determinado momento. Básicamente es la capacidad de pensar en lo que estoy pensando. Esta es la premisa clave para trabajar la atención, como explica Goleman “reconocer la distracción favorece la concentración”.

Practicar

Una vez los niños hayan comprendido cómo funciona su mente y la naturaleza de sus pensamientos necesitamos propiciar ejercicios en los que puedan entrenarse como detectives de la mente. Les explicamos que un detective solo se posiciona descubriendo difíciles misterios y ellos deberán practicar. Para eso, como adultos podemos proponer:

1. La campana de Mindfulness: indiscriminadamente suena una campana, nos detenemos, respiramos, observamos dónde está nuestra mente y después de unos segundos retomamos nuestras tareas o actividades. Estas pausas durante el día son un gran mecanismo para entrenar nuestra metacognición, tanto para niños como para adultos.

2. Juegos de atención o seguimiento de instrucciones donde los niños deben seguir comandos (bailar para luego detenerse cuando pare la música, seguir los movimientos de otra persona en espejo, seguir canciones donde deben hacer secuencias de movimientos).

3. La meditación concentrada en un punto: observar detenidamente la llama de una vela es una excelente forma de ponerlos a meditar, construir un Mindful Jar es otro excelente ejercicio para que respiren y concentren su atención en la escarcha que va cayendo (ver: https://www.mindful.org/how-to-create-a-glitter-jar-for-kids/).

En suma, el cerebro recuerda y aprende más cuando se concentra. Vale la pena entonces enseñarle a nuestros niños a observar sus pensamientos y traerlos de regreso a donde está su cuerpo. Recordando como adultos que: 1. La atención es una capacidad limitada, es decir, la atención también se agota y es necesario el descanso para poder continuar con una tarea demandante. 2. Nuestros niños son NIÑOS, con períodos de atención cortos, que necesitan moverse, explorar y realizar actividades que los motiven, que necesitan nuestra paciencia, constancia y, sobretodo, nuestro EJEMPLO, es decir, nuestra PLENA PRESENCIA A CADA MOMENTO.

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