¡Mis hijos están peleando!




Todos los niños deberán sortear conflictos, sea con sus hermanos, primos, amigos o compañeros de aula. A partir del Instagram LIVE con Laura Angulo @lamenteconsciente, te dejamos herramientas desde Concisos Discipline para pasar de ser un verdugo a ser un educador en momentos de crisis.

Durante el conflicto siempre podrás elegir: ¿Quieres que tus hijos o estudiantes se sienta mal y culpables, o quieres enseñarles una habilidad para el futuro?

Está en tus manos, ¿castigar o enseñar?

Nuestro piloto automático cuando pelean

Ante un conflicto entre niños solemos primero regañar al mas grande, al mas fuerte, al que ‘debería’ tener mas habilidades o al que agredió. Nuestro objetivo es que se sienta mal por lo que hizo, y entonces le decimos desde el juicio:


¿Por qué le haces eso a tu hermano? ¿Te parece bien?

¡Qué grosero, esa no es la manera!

¡Así NOOO!

Te quedas castigado y pides perdón ya mismo.

El problema es que cuando resaltamos una y otra vez el error o la debilidad, solo rompemos la autoeficacia y autoestima. ¿Resultado? Niños que crecen sintiendo que no son suficientes, que hay algo mal con ellos.

Acto seguido acudimos a la víctima con un aire lastimero, procurando salvarlo de su sufrimiento. Lo abrazamos y consolamos, con la sensación de que es un pobre desvalido que no puedo defenderse. Les decimos con pesar:


Tranquilo, no llores que ya mamá regañó a tu hermano.

Pobre mi bebé, como me le pegaron de duro.

No te preocupes que él no te lo va a volver a hacer eso.


El problema es que cuando los rescatamos, aprenden que alguien mas fuerte y poderoso debe venir a socórrelos. ¿Resultado? Niños desempoderados que crecen sintiéndose débiles y víctimas del mundo.

Veámoslo en un ejemplo:

Juana de 2 y Martín de 4 años son hermanos y están peleándose. Tú entras a la habitación y ves a Martín pegándole a Juana en la cabeza. Ella está llorando desconsolada, y grita pidiendo tu ayuda.

Acudes a Martín para hacerlo sentir mal y que ‘recapacite’ por lo que hizo:

“¿Por qué le pegas a tu hermanita? ASI NOOO. ¿Te parece muy bien lo que hiciste? Te disculpas YA MISMO”.

Acto seguido acudes a Juana:

“Ya mi corazón, tranquila, yo ya le dije que no te pegara, no lo va a volver a hacer. Mira como te tiene, que horror”

Este piloto automático alimenta la dinámica de víctima-victimario. Reforzamos la noción de que hay alguien bueno y alguien malo. Nadie aprende nada, todos terminan sintiéndose mal, desconectados, y Martín con la sensación: Mi mamá quiere mas a mi hermana que a mí.

Veamos entonces los pasos desde Disciplina Consciente.


1. Sé un juez imparcial

Primero respira y entra al conflicto recordando el llamado de ayuda en AMBOS. Tú quieres traer calma, no sumarte al caos. Empieza DESCRIBIENDO lo que ves en cada uno y pregúntales con genuina curiosidad... “algo debe haber pasado”.

Ejemplo:

1. “Juana, tu cara se ve así... estás llorando”

2. “Martín, tus brazos están así... pareces molesto”

3. “Algo debe haber pasado…” (y escucha con antención a cada uno, sin juicio).

Este es el primer paso, nota lo que ves sin calificativos y sin adjetivos. Estás DESCRIBIENDO la acciones sin juicio o tono, sin necesidad de rotularlas como buenas o malas.

Otro ejemplo de notar o describir asertivamente es cuando un niño de 2 años agarra muy duro a su hermanito recién nacido, en lugar de decirle “Mira como lo hiciste llorar”., le hacemos notar, describiendo sin juicio: “Nota su cara, su cara me dice que no le gustó, la próxima vez hazle así, suave”.

2. Acude primero al que recibió la agresión

Centra tu atención primero en el que recibió el golpe, en el que quedó llorando, en el que percibes que se siente desvalido. Ese es el niño que necesita aprender una habilidad fundamental y olvidada en nuestra sociedad: ¡La habilidad de poner límites saludables a los demás!

En nuestro ejemplo, sería enseñarle a Juana a decir NO MAS/ PARA/ NO ME GUSTA/ ASÍ NO. Con esta habilidad, que Becky Bailey ha denominado La gran voz (The big voice), ayudamos a los niños a recobrar su poder personal y pedir a los demás cómo quieren ser tratados.

La fórmula para enseñarles a usar su gran voz es:

1. Describe lo que pasó y luego preguntándole al niño ¿Te gustó?

Ej: Juana, tu hermano te pegó en la cabeza ¿Te gustó?

2. Una vez te responda que no, enseñale a decir "no me gusta", seguido de cómo quiere ser tratada la próxima vez.

Ej: Entonces dile, no me gusta que me pegues, si quieres que te preste el juguete dime ‘me lo prestas porfavor’.

3. Pidele que lo repita y cerciorándote que use tu mismo tono de voz.

RESUMEN DE LA FORMULA:

¿Te gustó cuando (el nombre de la persona) te hizo ______________?”

Entonces dile: “No me gusta cuando tu ________. La próxima vez __________”

Repítelo, que tu voz suene como la mía

Recomendación: El libro “Shubert usa su gran voz” le ensena a los niños sobre la habilidad de la voz asertiva. Puedes comprarlo entrado al siguiente enlace: https://consciousdiscipline.com/product/shubert-usa-su-gran-voz/

3. Finalmente acudimos al que golpeó

Ahora vamos a acudir al que golpeó, insultó o fue hiriente. Recordemos que usulamente los enjuiciamos diciendo cosas como: “Eso no es amable. ¿Te gustaría que yo te pegara?”. El mensaje que transmitimos es “Hay algo mal contigo” y activamos los circuitos defensivos del cerebro.

Responder desde el poder del amor, viendo lo mejor de nosotros y los demás, es decirle: “Empujaste a tu hermana para que se corriera. Empujar duele. Si quieres que se corra dile: Permiso”. Esta frase le da el mensaje: “Eres humano, cometes errores, puedes aprender a hacerlo diferente y yo te voy a mostrar cómo”.

Si utilizas el juicio y la culpa, diciéndole que es un grosero, le estás diciendo que comete errores porque es malo. Cuando en realidad, lo que buscamos es que aprendan que cometer errores es humano.

Entonces, cuando acudas al que agredió, primero revisa el contexto y pregúntate:

¿Qué quiero que mi hijo haga?

Seguramente responderás: “QUE NO PEGUE”. Pero aquí estamos enfocándolos en lo que NO queremos que haga. Debemos hacer un esfuerzo consciente por revisar ¿Cuál es el comportamiento ESPECIFICO que quiero ver en mi hijo la próxima vez?... ¿Qué quiero que haga en lugar de pegar?


Por ejemplo: ¿Quieres que le pida el juguete prestado? ¿Quieres que espere su turno? ¿Quieres que llame a su hermano por su nombre? ¿Quieres que diga ‘correte’ para tener mas espacio? Enséñale lo que esperas ver la próxima vez.

En nuestro caso, reconozco que Martín tenía una necesidad y no sabía cómo hacerlo diferente. No es que el sea un grosero, es que también es un niño adquiriendo habilidades.

RESUMEN DE LA FÓRMULA:

• Tu querías _________ (la intención) • Por eso _______ (el comportamiento) • La próxima vez _______ (la habilidad) • Repítelo para practicar.

Por ejemplo:

“Tu querías más espacio, por eso empujaste a Juana, la próxima vez dile Córrete porfavor, repítelo para practicar”.

“Tú querías el juguete, por eso le pegaste, la próxima vez dile ¿Me lo prestas?, repítelo para practicar”.

Tú puedes con esto

Mamá, papá, docente: ¡Ahora que tienes nuevas herramientas, practícalo!

El conflicto hará parte natural de la vida de nuestros niños, es la manera como aprenden y crecen. Por eso enfócate en RESPONDER ante el conflicto, en lugar de CASTIGARLO. De hoy en adelante, ¿buscarás soluciones o culpables?

Referencias

Bailey, R. A. (2001).Conscious discipline. Oviedo, FL: Loving Guidance.

https://consciousdiscipline.com/


Video Recomendado

https://www.instagram.com/p/CAQ11GLp7oc/


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